miércoles, 14 de septiembre de 2011

OTTO KRAUSE


Que decir...
Le pedí a mami que me saque una foto para que me crean que realmente estoy en Bucarest.
Muy contenta me pidió que pose ahí donde me ven.
Pienso que si el ceibo es el árbol y la flor nacional de Argentina, eso que está en la foto será el árbol nacional de Rumania y por eso me retrató ahí como si fueran los lobos marinos de Mar del Plata.
Lo que se dice, una típica postal rumana.


Día 101 - ECHA BOCHA LA CHEVECHA QUE CHE CHUBE A LA CABECHA

Me acabo de dar cuenta que ya está próximo el tradicional Oktoberfest, y Alemania no está muy lejos que digamos. Tendría que traspasar Hungría, Eslovaquia y Republica Checa para llegar a tierras teutonas. Lean bien, no dije que las alemanas son de pechos grandes.
No se si mami querrá llevarme. Vuelvan a leer bien, no dije que ella no quiera ir. Para los que no sepan, el segundo nombre de mami es Stella y el apellido Artois. Así que doy por descontado que ella va a ir (se la va a peder, jajaja), el temita es que me lleve.
Pero tengo un plan "B " por si me deja de plantón aca.
Hay un seguidor de este blog en Alemania, que cariñosamente lo apodé Otto Krause.
Otto...
Ottito...
(Lean bien nuevamente !!! no dije culo... culito...)
Otto Krause, amigo mio. Creo que llegó el momento de conocernos, darnos un abrazo fraternal. Y mucho más fraternal va a ser de mi parte si me envías los pasajes.
Dale Ottito, que te cuesta. Hasta puedo permitir que me saques una foto con el árbol nacional de Alemania.
Es más, si llego a ir,  la foto va a ser abrazado al árbol. Siempre y cuando encuente a alguno sobrio para que la saque.

Una vez que a mami se la pasó el enojo, intentó abrazar a papi. No le dieron los brazos para abarcar la cintura de mi progenitor.
El culpó a Jorgito por los kilos engordados.
Tendría que haber culpado a los Jorgitos, porque se morfó la fábrica de alfajores.
Es más, hasta se mimetizó con el alfajor y quedó redondito, redondito.
Pero en los pocos días que estuvimos en casa, mami lo puso en línea nuevamente.
No es que le hizo comer poco.
Lo tuvo al trote todo el tiempo. Que ordene ahí, que limpie allá. Que le saque la ropa de la valija, que se la lave, que le arme la valija para el nuevo viaje. Que haga las compras, que pague las facturas, que siga ordenando, que siga limpiando.
Ahora me doy cuenta el porqué de la sonrisa que tenía papi cuando nos fue a despedir para el viaje que estamos haciendo ahora. Yo pensé que era para que no creamos que estaba triste porque nos volvíamos a ir.
Pero ahora faltan 10 días para que llegue acá.
Debe ser medio masoca el pobre.






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